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Monday, March 02, 2009

Terror

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Terror

Me preguntas a mí por el terror, No mames.

Te refieres a monstruos y fantasmas, surgidos de las profundidades del cerebro de algún escritor europeo. No me impresionas, para impresionarme tendrías que hablarme de los terrores verdaderos, de esos terrores reales que me ha tocado vivir.

Terror es, sentir como se insinúa en tu interior un pequeño gas, mientras observas en la oscuridad del cine una película, acompañado de esa linda señorita a la que tanto trabajo te costo convencer,

Terror es, sentir como justo cuando la chica decide recargar su cabeza en tu hombro, el gas que ha ido creciendo de manera incontrolable, inicia un recorrido de ida y vuelta por tus intestinos, entonando lo que el considera una balada y que para ti es el mas terrible de los rugidos.

Terror es, buscando una salida, preguntarle a tu amada que golosina quiere que le traigas de la fuente de sodas, para así poder ir al baño sin levantar sospechas y recibir como respuesta un Si Quieres Te Acompaño.

Terror es, después de convencerla de quedarse a cuidar los asientos, levantarte y recordar que estas ubicado justo en el centro de la fila y que para llegar a cualquiera de los dos pasillos tendrás que recorrer la misma distancia, con riesgo de tirarle el pedo en plena cara a alguno de los inocentes espectadores que te rodean.

Terror es, entrar al baño y descubrir que un par de empleados del cine, lo están usando de escondite para fumar y conversar y cuando te encierras en el cubículo para dar su libertad a ese preso insurrecto, el pinché pedo decide proclamar su libertad con todo el escándalo posible, haciendo exclamar al par de ociosos Si Ese Culo Sigue Así, Pronto Va A Aprender A Hablar.

Terror es; al regreso a tu fila, recordar que envuelto en tu alivio olvidaste pasar a la fuente de sodas y tener que volver sobre tus pasos para conseguir alguna golosina que te sirva de coartada.


Eso querido amigo, es terror y no pinches mamadas de espantitos.

2009-03-02

Friday, October 31, 2008

Leyendas (Cuentos De Espantos)


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El día de hoy (1 de Noviembre) es un día a modo para recordar las leyendas que me contaron cuando llegue a vivir a este hermoso rinconcito y allá voy.

El Nahual.
-El nahual es un ser con la habilidad de la metamorfosis. Un brujo que puede cambiar su cuerpo a voluntad y convertirse en cualquier animal o incluso cosa
-Ay no mames, pinché Chucho. ¿Convertirse en cosa? Bésame los huevos, cabron. ¿Como iba a regresar a su estado anterior? Las cosas no tienen vida. Pendejo.
-Ya vas a empezar a chingar. ¿No puedes oír nomás y ya? A huevo tienes que dudar de todo y luego quieres que te cuente otra. ¿Me vas a dejar que te cuente?
- Ya tranquilo wey. Pero es que ora si te la jalaste.
- Entonces ¿ te cuento o no?
- Va, echale de tu ronco pecho.
- Pues a mi me contaron, Que un señor de Tezompa a quien llamaremos Tacho, tenia un cuate en Tecomitl a quien llamaremos Saúl. Se conocieron en el trabajo y se hicieron muy amigos. Un día Saúl, invito a Tacho a una fiesta y como en aquel entonces no había transporte en la noche, Tacho dudo en aceptar la invitación.
- Hijole mano, es que¿ luego como me voy pa' mi casa? Ya ves que ya noche esta re bien solo el pinché camino.
- Oh , tu no te fijes, pos total te vas a buena hora y si se te hace tarde , pos te quedas a dormir en la casa.- A Tacho no le gustaba mucho la idea de dar molestias, quedándose a dormir en casa ajena, pero ante la insistencia de su amigo decidió aceptar la invitación para no verse grosero
- Total me voy temprano para la casa- Pensó Tacho.

El día de la fiesta, se sintió tan a gusto, que no se dio cuenta del paso del tiempo y entre copa y copa, le dieron las dos de la mañana, al conocer la hora decidió ir a casa y se lo hizo saber a Saúl.
- Ya me voy, mano. Muchas gracias. La fiesta estuvo chingona.
-No mano, como te vas a ir así, quedamos que si se te hacia tarde te quedabas en algún rinconcito, ya en un rato amanece y te vas pa' tu casa, sirve que se te baja la borrachera, te ves bien mareado.
- Gracias mano, pero yo me quiero ir-Insistió Tacho, con la convicción de los borrachos- Ni estoy tan borracho.
- Bueno. Vamos a hacer una cosa. Tu te quedas aquí, tantito, orita te mando un burrito que tengo. Cuando salga te le montas y ya, no le vayas a pegar, no lo maltrates, es muy entendido y solito te va a llevar a tu casa.
-¿El burro me va a llevar, sin arrearlo? ¿Como crees?
- En serio. No lo vayas a lastimar. El se sabe el camino, cuando lleguen a tu casa, por favor no lo vayas a amarrar, lo dejas que se regrese, insisto, el se sabe el camino.-Dicho esto, se despidieron y Saúl entro en la casa. Tacho se recargo en el lienzo de piedra y pensó que aunque quisiera irse sin esperar al burro, nomás no podría, ya que su borrachera se había acrecentado con el golpe del aire y apenas lograba mantenerse en pie. Un par de minutos después, vio salir un burrito, que le pareció gracioso de tan pequeño (Pinché burrito te apendejas y te quedas en perro) Con trabajos logro montarlo y se abrazo a su cuello. Con sorpresa noto que el animalito no apestaba (Pinché Saúl lo tiene bien limpio y cuidadito, lo ha de querer un chingo. Pinché burrito consentido) El animal al sentir el peso de su jinete, hecho a andar de inmediato, con ese pasito tan característico, mezcla de trote y brinquito. Tacho se pregunto con escepticismo, si este burrito en verdad podría llevarlo a su casa sin necesidad de ser dirigido, pero decidió dejarlo ir a su antojo como le recomendara Saúl. Al llegar a la curva de Tetelco, vio con sorpresa que tomaba el camino correcto sin desviarse para Mixquic. (Se me hace que fue un golpe de suerte burrito, pero ya veremos mas adelante, si eres tan chingón) El animalito siguió su camino a buen paso y Tacho a pesar de la borrachera, no pudo sino maravillarse de la prestancia de su montura, que en ningún momento intento pararse o desviarse del camino (Pinché Saúl, lo tiene bien educadito. Pinché burrito inteligente, Pero a ver si ya entre las calles, da con mi casa. No es lo mismo andar dentro del pueblo que sobre la carretera) Pero al parecer el burro tenia los conocimientos necesarios para llegar a la casa de Tacho ya que recorrió las calles del pueblo sin problemas y se detuvo justo en la puerta correcta. Tacho no daba crédito y maravillado se apeo como pudo, aun en el mareo de la borrachera, apoyo su cabeza en la del burro y expreso- Gracias por traerme a mi casa burrito. Eres a toda madre, me cae.- De pronto su borrachera se perdió junto a su equilibrio al escuchar al burro contestar- De nada mano, que descanses.

Se dice que Tacho dejo el alcohol y cada vez que narraba la historia, su cuerpo era recorrido por escalofríos de la cabeza a los pies, mientras juraba y perjuraba- Ese burro era el Saúl. Chingo a mi madre, que era el Saúl.

1 de Noviembre de 2008






Tuesday, September 23, 2008

La Canica

Funky cool Medina - Ton Loc

En la vida, existe una formula que es infaltable en el ser humano. Esta formula tiene años de descubierta y ha sido utilizada por millones de gentes para manipular a sus congéneres. Algunos la utilizan de forma consciente y son muy peligrosos, pero quienes la utilizan de manera inconsciente, lo son aun mas. Sexo.
En el año de 1983. Trabajaba en la zona Sur del D.F. Mi oficio en ese entonces ya era la ventaneria de aluminio, pero antes había recorrido otros oficios entre ellos el de pintor y en alguna ocasión recurrí a lo aprendido para suplir a algún maestro ausente y poder terminar el trabajo que de otra manera tendría que quedar pendiente. Un día martes mientras trabajaba en un edificio de cinco plantas, fui informado de que los ingenieros residentes de la constructora querían hablar conmigo, como mi trato con ellos era muy limitado,ya que mi patrón se encargaba de ultimar detalles con ellos, me pareció extraño que me llamaran directamente y mas aun con la premura que lo hacían. Reuní mi herramienta y la guarde en la bodega general mientras acudía a la oficina que se encontraba a unas dos cuadras del edificio, por ese entonces la zona estaba plagada de construcciones y lotes baldíos, tan solo unas cuantas casas estaban habitadas y las calles eran transitadas en mayor parte por gente de obra, así podías ver desde albañiles, herreros, pintores hasta vendedores de comidas y bebidas preparadas, como en todos los rubros de esta vida, también hay personajes que parecen estar fuera de lugar y en ocasiones te encontrabas con personalidades que parecían llegadas de otra dimensión, una de ellas era una mujer morena de unos cuarenta años, tan morena que solo por los rasgos de su rostro no la confundías con negra, era gorda, chaparra y bebedora,le apodaban "La Canica", al parecer era ayudante de albañil, pero todo mundo sabia que aquel que la contrataba buscaba sexo y lo mas seguro era que lo consiguiera.
-Mira esa gordita, wey ¿A poco no te la cogías?- Me pregunto un día Alejo. Quien tan solo contaba dieciséis años por aquel entonces y estaba atrapado en las redes del deseo (Igual que un servidor, aunque yo era cuatro años mayor)
-¿Yo? ¿Por que? -Reclame divertido.
-Porque a ti te gustan mayores
- Pero no tan mayores, no chingues. Mejor me cojo a tu abuelita.
- ¡Chinga tu madre!- Mientras reíamos, la vimos perderse entre las construcciones. Una mujer madura, con muy poco atractivo para dos jóvenes que se consideraban "La Gran Cosa".
Una vez en las oficinas de la constructora, fui informado de la causa de mi llamado.
-Mira, mano. Te tengo una chamba que te va a dejar una buena lana.¿Te acuerdas de la casa estilo americano?- Asentí en silencio, la sonrisa de ese mamón siempre me provoco desconfianza-Bueno, pues los dueños se pelearon con los carpinteros y estos les dejaron botado el trabajo, nomas agarraron sus cosas y se largaron. A los dueños les urge que se termine de barnizar el piso del recibidor, la escalera principal y parte del pasillo del primer piso.
-¿Y?
- Y que quieren que tu te lo chingues. El albañil ese que le dicen el flaco, les dijo que tu barnizas y como les hiciste las ventanas, quieren que tu barnices.
- ¿Pa' cuando?
-Mañana tiene que estar terminado.
- No, ni madres, no sale de aquí a mañana. Además yo no soy barnizador.
- ¿Entonces quien barnizo las puertas de la señora Bravo?
- Yo , pero porque eran muy urgentes y no había barnizador
- Y ¿De que estamos hablando?- Me dijo en un tono que me hizo sentir estúpido y acorralado.
-Como sea, yo no puedo, tengo descanso hasta el domingo, pa' mañana nomas no sale. Búsquense otro.
-Pues hazlo hoy y te llevas un buen dinero, no son tantos metros.
- No. no tengo ni ayudante, mi ayudante no se presento a trabajar
- ¿No puedes solo?- Retador
- Hasta pa' pecar hacen falta dos.
Sonriendo insistió.
- Éntrale, ofrecen buena lana
- ¿Cuanto?
- Tres mil
-Por ahí hubiéramos empezado- Mi sueldo semanal era de dos mil quinientos pesos, esa oferta era irresistible.- Pero se va a enojar mi patrón y necesito un ayudante.
-Tu patrón no te corre, y el ayudante yo te lo consigo y te lo mando, nomas tu le pagas. ¿Cuanto le vas a pagar?
- Quinientos.
- Orale. Vete a empezar y yo te mando un ayudante.
- Le dice que es a terminar ¿Eh? Y me fui a reconocer la obra y checar materiales, cuando entre me sorprendió agradablemente el avance del trabajo. Yo esperaba algo mas complicado, pero en su mayor parte ya estaba preparado para el barniz y era muy poco lo que tenia que resanar, en un rincón encontré el material completito. si las cosas se daban, para el final de la tarde estaría terminado el trabajo, sin necesidad de velar me podía embolsar dos mil quinientos pesos libres de polvo y paja. Mientras barría la planta baja, escuche llamar a la puerta y acudí a abrir, me sorprendí al ver que quien tocaba era "La canica" y mas aun al conocer el motivo de su presencia. - Hola, busco al barnizador ¿Eres tu?.
- A los barnizadores los despidieron, ya no trabajan aquí- Respondí, pensando que buscaba a los barnizadores anteriores.
-¿ Y entonces por que me mandaron a ayudarle a un barnizador aquí?- Interrogo sonriente.
-¿La mandaron a ayudarme? ¿Quien?
-El ingeniero "Greñas" Me dijo que me ibas a pagar quinientos si te ayudaba a terminar. - El ingeniero que me entrevisto, era conocido como el "Greñas" por usar el pelo largo y al parecer había decidido jugarme una broma pesada, el muy culero mandándome a la canica de ayudante. -¿Quieres que te ayude o no?- Pregunto la canica ya un poco molesta
- Mire, hay que lijar algunas partes y barrer todo el polvo de madera, debe estar muy limpio, pa' que no se contamine el barniz. Yo creo que echándole ganas, por ahí de las siete u ocho ya estamos terminando.

-Pos ya le estamos dando. Pero que conste que me vas a dar quinientos ¿Eh?.- Recalco desconfiada.
- Si. Ese es el trato. Entonces, hágame favor de barrer desde el pasillo de arriba para que no nos caiga el polvo y por favor cheque que estén bien cerradas todas las ventanas y las puertas para que no entre nada de polvo.
-¿Me vas a encerrar?- Interrogo sugestiva.¿Por cuanto tiempo?
-Hasta que acabemos.
-¿En serio?

- Si. No se puede abrir hasta en la tarde porque si se mete el polvo se pega en el barniz
- ¿ Y que vamos a comer? ¿Barniz? ¡No mames!.- Yo en la emoción del dinero que pensaba cobrar, no había pensado en la comida, pero a esa hora todavía no vendían comida preparada y si quería terminar a buena hora no podía esperar, tenia que empezar a trabajar ya.
- Pues si quiere vaya a buscar algo para comer,pero no se tarde o se queda afuera, porque si empiezo a barnizar ya no abro.
-Pos dame dinero, yo no traigo y además al maestro le toca disparar la comida.
-
Saque un billete de cien pesos y se lo di.
-Tráigase un pan bimbo, jamón y queso.
-Y una cerveza ¿No?
-Andele pues. No se tarde ,que hay que echarle ganas-. La vi alejarse y no pude contener una sonrisa, llevaba puesta una falda negra apretadisima y una blusa morada con estampado de flores, unas calcetas blancas hasta las rodillas y tenis de lona. Di la vuelta y regrese al trabajo. Arrodillado en el piso buscando afanosamente algún detalle por resanar, no sentí pasar el tiempo hasta que escuche llamar nuevamente a la puerta. Era la canica de regreso con dos bolsas. En una traía todo lo necesario para preparar una comida rápida y en la otra traía tres caguamas (Botella de cerveza en su presentación mas grande) y una enorme sonrisa en la boca. - Ya volví- exclamo y su aliento alcohólico llego para anunciarme que ya había iniciado la fiesta.
- Pásele. Ya se tomo una cerveza ¿Verdad?.

-A ti también te traje, mira- Mostrando la bolsa con las caguamas - Ayúdame, cabrón. No eres nada caballeroso, chinga.- Tome la bolsa y mientras buscaba un lugar en donde ponerla, le informe.
- Yo no tomo.
-¿Nunca?
- Casi nunca, una que otra vez en alguna fiesta.
- Pos hoy vas a tomar conmigo.

- No estamos aquí para tomar. Estamos para sacar un trabajo urgente.- Conteste mientras me preparaba un sándwich.

-Ay wey. ¿A poco muy responsable?- Su actitud me llevo a preguntarme si solo se había tomado una cerveza y al mirar mi reloj me sorprendí al constatar que se había tardado mas de una hora en comprar la comida. Me acerque un bote y me senté en el, mientras me comía mi sándwich.

-¿Que no me piensas hacer uno a mi?- Interrogo la canica
- Nel. No soy su cocinero.-Respondí molesto.
- Uyuyuy, mano. Tu de veras te crees muy chingon ¿verdad?- Ante mi silencio, continuo- Pa' mi eres un pinche escuicle, no me quieras apantallar, mamoncitos como tu me los paso por el arco del triunfo. Estoy hasta la madre de pinches presumiditos que al rato me andan pidiendo las nalgas.
-¿Que le parece si lo dejamos así?- Propuse ya bastante encabronado- come, se lleva sus caguamas y si la vi, no me acuerdo
-¿Me corres?
-No... la estoy invitando a remar en chapultepec- irónico.- Ya llévese la bolsa de caguamas y ahí nos vidrios. Yo tengo mucho trabajo y usted nomas me esta quitando el tiempo.
- Pos no me voy wey. ¿Como ves? A ver, sácame culero.- Decidí no dar pie a sus agresiones y me prepare otro sándwich. Ella al sentirse ignorada insistió. -¿De verdad no me vas a invitar de tragar?
-Invitada ya esta. No come porque no quiere, la comida ahí esta. prepárese lo que quiera.- Se inclino frente a mi y se preparo un bocado sin perderme de vista, se sentó en el segundo escalón de la escalera principal.
- Yo si te voy a servir cerveza, Pa' que veas que no soy gacha como tu. Pinche presumidito.- Se levanto y al darme la espalda pude notar que su falda se empolvo justo en las nalgas dejando la parte central con su color original, esto me causo gracia y sonreí. Era como tenerla desnuda frente a mi, aunque con la falda puesta.

-¿De que te ríes?- Pregunto mientras me ofrecía un vaso desechable lleno de cerveza. Lo recibí y di un sorbo.

-¿Esta prohibido sonreír?- Conteste.
-Mira, hijo. Si te vas a reír, que sea conmigo. Nunca de mi.¿Quedo claro?
- Muy claro.
-Tomale bien, parece que estas tomando atole- Me recrimino refiriéndose a la cerveza.
-Así tomo yo. Usted no se fije. Acuérdese que venimos a chambear.
Me levante, apure el resto de cerveza y me dispuse a continuar mi trabajo.
-¿Que, ya terminaste?-Interrogo
-Todavía ni empiezo. Termine de comer y me hace favor de barrer el pasillo y la escalera.
- No chingues, apenas voy empezando- Reclamo airada.
-Mire, o yo no hablo en español o usted escucha en chino, pero no nos estamos entendiendo pa' ni madres. Dije que termine y cuando lo haya hecho por favor barre.¿Quedo claro?

- ¿Muchos huevos, cabrón?-Reto nuevamente, pero al notar mi enojo, agrego-Digo, Porque a mi me encantan revueltos- y se río con estrépito, su desfachatez me pareció graciosa y me reí con ella.
- Ya ves . Si queriendo podemos entendernos, pero a ti te da por creerte mucho.
Decidí dejar pasar de largo el comentario y me arrodille para continuar la revisión y resane del piso, el calor en mis mejillas me anuncio que el alcohol estaba causando efecto, pero un vaso no era como para preocuparme y continué con mi labor. Al cabo de unos minutos, la canica rompió el silencio y anuncio.
-Ora si, a
chambear se ha dicho. Ora veras lo que es trabajar de a de veras.
-Aleluya.- Respondí-
Chequeme que las puertas estén bien cerradas y sorprendame con sus grandes habilidades.-Al pasar a mi lado mi vista se dirigió a su trasero y esta vez ya no me pareció un cuadro tan ridículo, volví a bajar la vista justo cuando parecía voltear hacia mi y cuando me propuso servirme otro vaso de cerveza, acepte solo para verla inclinarse frente a mi y poder observar ese trasero lleno de aserrín en polvo. Ella giro la cabeza rápidamente y me sorprendió mirando su trasero, dibujo una gran sonrisa de satisfacción y sentencio con picardia
- Se te antoja ¿Verdad?- Sentí vergüenza y fingí no comprender
-¿Que?
-La cerveza
wey. Se ve bien rica o...¿Que pensaste?-Burlona
-Se ve buena.-Comente
- Y esta mejor de lo que se ve.- Dijo con doble intención, mientras me daba el vaso lleno de cerveza.

- Solo hace falta un cigarrito- Dije mientras sacaba de mi bolsillo una cajetilla de marlboro rojos -¿Fuma?
-Claro. - Tomo uno y mientras le daba fuego, no dejo de mirarme provocativamente, inhalo el humo y mientras yo encendía mi cigarrillo, me lanzo una bocanada a la cara, queriendo lucir seductora, a mi el detalle me molesto (Esta pinche vieja se siente vampiresa de rancho. ¡Que poca madre!) Se enderezo y dándome la espalda, observo atentamente la casa. Mi mirada se fue de inmediato a ese trasero que parecía cada vez mas atractivo.
-¡Que casa tan chingona!- Exclamo.- Por aca puras casas de estas están construyendo ¿Verdad?- Sin esperar respuesta agrego- ¿Tu ya estas casado?
- Ya. - respondí sin vacilar, recordando un consejo de don Silver ( -Si te quieres coger a una vieja, viuda o dejada... Nunca, pero nunca le digas que eres soltero. Esas viejas andan buscando quien las mantenga y si te saben soltero, nomas te lo van a dar a oler pa' engancharte, y te van a traer a la vuelta y vuelta hasta que les pidas que vivan contigo, en cambio si les dices que eres casado se hacen a la idea y te dan las nalgas lo mas seguido posible, pa' ver si te convencen de dejar a tu vieja.) - Tengo un chavito de dos años- Agregue.Evil Ways - Carlos Santana
-Tomate tu "Chela". Como te gusta calentarla.
- Orale.- Respondí animado y apure mi vaso, entre los tragos y las bocanadas de humo, me sentí un poco mareado y me dije: Esperate tantito, nomas que empieces a barnizar y te vas a poner hasta el techo. Pinche Noecito. - Bueno, pues vamos a apurarnos que a este paso no vamos a terminar nunca.- Sentencie.
- ¿Por donde empiezo?- Pregunto masticando las palabras, su borrachera estaba creciendo a gran velocidad.
- Por el pasillo superior, ya voy a empezar a barnizar y no quiero que vaya a caer polvo donde este recién barnizado. Una vez que barra hágame el favor de pasarle una jerga húmeda...

-¿Que? ¿Que me quieres pasar la que, por donde?- interrumpió
-...Para retirar el polvo sobrante- Nuevamente deje correr el comentario. Me sentía incapaz de contestar, esa mujer al parecer me daba veinte y las malas en cuanto a vulgaridades y vaya que yo era bueno de vulgar.
Ah! ¡Jerga dijiste!- Como recién descubriendo el sentido de la frase y modificando su actitud me dijo.
- Que se me hace que te doy miedo, tan grandote y tan miedoso.- No supe que contestar y agachando la mirada solo insistí.
- Hay que apurarse o no vamos a terminar temprano
-¿Y que? ¿Te da miedo dormirte conmigo?

- Mucha platica ¿No? Lleva horas fintando y no puede empezar a trabajar, chinga.

- Ay, ya. No te encabrones wey. Ahorita empiezo.- Y subió las escaleras moviendo ese enorme trasero de una forma un tanto exagerada. Al destapar las latas de barniz y solvente, no pude evitar inhalar con placer los vapores que despedían( Si había una razón de mi alejamiento de ese oficio, era precisamente el enorme agrado que mi nariz sentía por los solventes y el agradable estado de letargo que me causaban a continuación) Observe con detenimiento el piso y me sentí afortunado al notar el tamaño de las duelas que lo conformaban, a pesar de el tiempo que llevaba sin practicar el barniz me sentí seguro, ya que las divisiones de las duelas evitarían que llegara a notarse algún empalme. Hundí la brocha en el recipiente que contenía el barniz y me dispuse a pasar una agradable tarde realizando uno de mis trabajos favoritos... ...Después de aproximadamente una hora, la voz de la canica me saco de mi concentración.
- Carajo, mano. ya tengo rato esperando que me digas con que me sigo y tu ni me pelas, se ve que te gusta un chingo estar barnizando ¿Verdad?

- Perdón. Me encarrere. ¿Ya quedo bien barrido?
-¡A huevo! y ni un pinche polvito le eche a tu barniz. ¿Nos echamos otra cerveza?
- Espéreme a sacar esta linea, no se me vaya a notar el empalme.- Frente a mi podía ver un excelente avance en el piso y ciertamente parecía espejo, no se notaba la mas mínima partícula de polvo en su superficie. Me agache hasta casi tocar el piso con la mejilla, para apreciar mejor las irregularidades que pudiera haber en el terminado y casi salgo corriendo al sentir un piquete en el culo.
Orale!, ¡No mame!- La canica estaba que se cagaba de la risa y apenas pudo contestar.
-¿A poco no sentiste chingon?
-¿Chingon? ¡Ni que fuera puto!
-¿No te gusta que te piquen el culo? Y entonces ¿Por que nos lo pican a nosotras?
-¿Yo? ¿Cuando le he picado?
-¡Ay, ya! Ya empezaste de mamón otra vez. Mejor vamos a chingarnos esta caguama.
Recorrí con la brocha el tramo que me faltaba para terminar esa linea y me puse en pie con la firme intención de devolverle el pinche piquetito a la muy jija de su chingada madre (Mira que picarme el culo a mi) Pero al levantarme me ataco un mareo y tuve que quedarme quieto por un instante, esto no lo elimino por completo y supe que de seguir tomando y fumando en poco tiempo estaría hasta la madre de borracho pero no me importo. Mire hacia la canica y esta me dio otro vaso de cerveza y de inmediato se alejo, como esperando que la siguiera. Yo me hice el fuerte y subí un par de escalones para echar una ojeada a la escalera. Bebí mi cerveza de un par de tragos y encendí un cigarrillo mas, el mareo se intensifico de inmediato y sentí el calor característico en mis mejillas, pedí otra ración de cerveza y la canica me la sirvió de inmediato para nuevamente retirarse en esta ocasión hacia el piso recién barnizado.
- Hágase pa'ca.Oiga, no vaya a echarle polvo al barniz esta muy fresco.-
-¿Cual polvo?- Rezongo mostrándome las manos- Estoy bien limpiecita, Cabrón.
- Limpiecita de las manos ¿Pero que tal de las nalgas?- Dio un par de vueltas riendo, tratando de verse las nalgas pero le resultaba imposible, así que se agacho y dejando la botella en el piso se paso una mano por la falda y observándola dijo.
- ¡Ay wey! si es cierto, y ¿Que esperas que no me las sacudes?
-Pos nomas acérquese pa'ca, que allá me va a ensuciar el barniz. ¡Hágame caso, chinga!
-¡Ay como chingas con tu pinche barniz!- aprovechando su cercanía la jale por un brazo y le pase la mano por las nalgas.
- ¡Orale cabrón! ya te estas despachando solo, si no es supermercado. Pa' eso son... Pero se piden.
- ¿No me pidió que la sacudiera?
-Te dije que me sacudieras, No que me las sobaras.
Observe mi vaso lleno y me lo bebí apresuradamente.Decidido a continuar con el trabajo, aunque un poco excitado ya.
-¿No te echas otro vasito?- Sugirió la canica
Por un momento dude pero el estado en que me encontraba me estaba gustando cada vez mas y acepte.
-Pero primero me sacudes.
-Promesas son promesas-Respondí y me acerque a ella que de inmediato retrocedió riendo, la sujete por ambas nalgas y las apreté con fuerza separandolas un poco. Ella se esforzó por escapar y lo logro, sin dejar de argumentar.
- Así no se sacude wey, Dijimos sacudir.
-Pues dese la vuelta- se giro y de pronto recordó
- Tu lo que quieres es picarme el culo ,pa' vengarte ¿Verdad?- y claramente pude notar como apretaba las nalgas.
-Ahí le va su sacudida- Di un par de manazos y la escuche retar
-Tienes manos de niña- Le propine la primer nalgada seria y esta sonó fuertisimo y sentí despertar mi agresividad de inmediato- Ella exclamo
-¡Ay wey! no te pases, no seas cabrón.
-
Apenas, si la toque. ¡que chillona! Ni aguanta nada y se las da de sabrosa.
Se retiro molesta y sin verme, pregunto- ¿En que me sigo? ¡Ya me anda por largarme!
- Hay que lijar los escalones desde la mitad de la escalera hasta arriba.
-¿Que, no ya estaban lijados?
-Les falto una asentadita y su buena limpiada con la jerga- dije y me dispuse a seguir barnizando. Me arrodille y continué aplicando barniz a la madera, a mis espaldas podía escuchar el sonido de la lija al raspar la madera, de reojo observe a la canica. Quien mientras lijaba, movía las caderas de una forma que me éxito de inmediato, aun en la posición en que me encontraba sentí como mi miembro se desdoblaba. En ningún momento me pregunte si ella aceptaría, simplemente lo di por hecho y decidí apurarme a terminar el tramo faltante para poder disponer de esas nalgas tan incitadoras. Volví a observar ese trasero tan prominente y ya no baje la mirada cuando ella en un rápido movimiento de cabeza me sorprendió mirándola.
- Te vas a quedar bizco por mirón- exclamo sonriente y mientras se pasaba la mano por las nalgas
añadió lastimeramente- todavía me duele un chingo la nalgada que me diste.
- En cuanto termine con este barniz le voy a aliviar todas sus penas, chaparrita.- Exprese con convicción.
Ella comprendió de inmediato y rezongo.
- No, ni madres, mejor ya me voy - Aparentando una alarma que estaba muy lejos de sentir. Ignore por completo su comentario y ataque el ultimo tramo de duela con la brocha.
Al dar el ultimo brochazo, note una sensación extraña invadir mi estomago y al levantarme sentí un temblor recorrer todo mi cuerpo, un mareo intenso pero agradable me invadió desde el cerebro y poco a poco sentí como todas esas sensaciones se fundían en una sola y se concentraban en un solo punto..... Mi campeoncito. Lentamente gire y me dispuse a subir los pocos peldaños que me separaban de mi objetivo. Me sentía invadido por una falta de sensibilidad en todo el cuerpo y casi ni sentía tocar los escalones al avanzar. La canica hizo como que no me vio venir pero pude ver la tensión en su espalda aun antes de que la tocara. El desnivel de la escalera me permitió abordarla desde abajo y en un rápido movimiento subí su falda encontrando muy poca resistencia de su parte ni el hecho de que no trajera calzones me sorprendió, me encontraba totalmente aletargado. Entre la nicotina, el alcohol y los solventes me habían llevado a un estado de conciencia en que los hechos mas extraños, parecían completamente lógicos.
- Aguanta, cabrón. Esperate, no chingues. Estas muy chavo pa' mi- fingía protestar la canica mientras aparentaba resistirse a mis embates pero cuando la solté para bajarme el pantalón se quedo quietecita en la misma posición que la deje y cuando puse mi campeoncito entre sus nalgas. Exclamo- ¡No!. ¡Por ahí no!.- y tomándolo con una mano lo dirigió a su vagina. Con un fuerte impulso entre en ella y la escuche exclamar- ¡Ungh! ¡No mames! ¡ Pareces animal!
Sus quejas me hicieron sentir poderoso y aumente el ritmo de mis embates. a cada choque de nuestros físicos se escuchaba un fuerte chasquido y la carne de sus nalgas formaba pequeñas olas que se desplazaban rápidamente hacia su cintura, a mi memoria llego un viejo chiste.
-
Pregunta:¿ Como prefieres los huevos?-
-Respuesta:Rebotando contra un buen par de nalgas.
La vista de esa mujer a mi completa disposición me puso frenético y trate de sujetarla por los brazos pero, ella adivinando mis intenciones los alejo de mi. Coloque mis manos en los costados de su cintura y oprimí fuertemente, ella busco mis manos con desesperación y aproveche para sujetar sus muñecas, con lo cual logre el control total sobre su cuerpo, alejándola al salir y atrayendola al penetrarla, estaba buscando placer y poder y vaya que lo conseguía. Ella emitía unos gemidos cada vez mas sonoros y a mi no me importo si alguien los escuchaba, pero de pronto me pareció escuchar alguna forma de mensaje y pregunte sin aminorar el ritmo
-¿Que?- A lo que recibí como respuesta
- ¡Mun tupres!- Temí lastimarla y repetí la pregunta
-¿Que dices?- y volví a escuchar
- ¡Cuntupres!- Muy desconcertado y algo alarmado me detuve y aun dentro de ella, insistí- ¿Que dices?
-¡Que no te pares, pendejo!- La exigencia en su reclamo me alago y a la vez acrecentó mi sensación de poder, ya no tuve miramientos y empuje mi miembro en su interior con todo el peso de mi cuerpo mientras la jalaba por los brazos, su cabeza se ladeo contra un escalón y grito claramente.- ¡ Así, Cabrón! ¡Así, Hijo de la chingada!¡Ay mamita! ¡Ay mama¡- Mientras la mecía por completo y de pronto se callo y su cuerpo se deshuanzo todito.
-Ora si. Ya vente. Vente rapido,papacito
¡Ungh!-Exclamo al sentirme terminar.
Cuando sali de su interior, un mareo me obligo a sentarme en un escalon y mientra ella se ponia en pie, yo me recargue contra el pasamanos.
-Oye¿ Y sirve el pinche baño?-Pregunto.
-Si. Yo lo use hace un rato.
-Que bueno. Voy a lavarme. No mames me lastimaste, wey. Me arde bien cabron. ¿Que tu vieja te tiene castigado? Parece que no cogias desde hace diez años.
Medite un momento y le pregunte.
-Usted se esta cuidando.¿Verdad?
-¿Cuidando de Quien? Solo que de ti y mira que pinche cogidota me pusiste, culero.
-Oh, chinga. Ya sabe, de no embarazarse.
-Ay no mames hijo. ¿A mi edad? Yo ya no los cuajo. No chingues.
-¿Pos cuantos años tiene?
- Cuarenta y ocho y todavia aprieto chingon ¿A poco no?
-No, pos si. Eso,Que ni que.- Respondi sabiamente
-Tengo perrito-Pesumio- Me hubieras conocido a tu edad y te venias nomas con verme.
-Ay ay ay ay ay- incredulo.
-¿Que wey? ¿No me crees? ¡Pendejo! Yo si estaba buena. No mamadas y wey que me probaba, wey que regresaba. Porque lo que sea de cada quien. yo si se mover el culo. Contigo porque ni chance me diste, wey. Coges como pinche gorila.- Y mientras entraba en el baño me urgio- Y apurate cabron, que no me quiero quedar muy noche. Me levante y me quite el pantalon y la truza, queria lavarme tambien, senti el sudor corriendo por mi torso y una agradable sensacion de cansancio.Me encamine al baño mientra me quitaba la camisa, al entrar la encontre lavandose con una pierna sobre la tasa de baño y la falda de cinturon. Me vio de reojo y pregunto.
- ¿A poco vienes por mas? ¿ Que no te alcanzo lo que te di?- Mientras observaba a su alrededor con cara traviesa. Senti resurgir mi vigor y ella me reto.
-A que no aguantas otro.
- Ah Chinga. Como no voy a aguantar- Respondi ufano.
- Pero ora va a ser a mi modo, cabron. Ora me toca a mi.- Y los ojos se le fueron a mi campeoncito.- Pinche pitito con gorrito no mames.
- ¿Me esta albureando?
- Callate y tumbate ahi.
-¿En la tina?
-Si
-Ni madres. Pinche incomodidad oiga.
-Oh tu acuestate , yo me monto.
Y efectivamente disfrute la demostracion. Con sus manos a un lado del cuello acariciandome y moviendo las caderas suavemente, me llevo hasta el final, para luego preguntar.
- ¿Que tal?
- No, pos si. Se la sabe. Se la sabe.- Acepte aun tirado en el fondo de la tina.
-Bueno pos ora si. Ya sabes lo que es coger de a devis, cabron. ¿Verdad?
-Hey.- Un poco adormilado.
- No te vayas a dormir. Mejor vamos a hecharnos la ultima "Chela" y terminamos ,al cabo ya es poquito lo que falta.

Terminamos como a las siete de la noche y tuve que dejarle mi reloj en prenda de los quinientos pesos, nunca pude hacerla entender que a mi no me habian pagado todavia.
- Mira que chingon me saliste,ora si agarraste chalana y puta de gratis, ¿No?¡ Estas pendejo! Si mañana en la tarde no me has pagado, busco quien te rompa la madre y no te regreso tu pinche "molleja".
Con tan tiernas palabras me despidio y cuando al dia siguiente recibi la paga, fui de inmediato a buscarla, "Amigos" le sobraban y alguno estaria dispuesto a darse de madrazos conmigo, por lograr sus favores. La encontre en la tienda acompañada de "La Oso". Quien seria como de mi edad pero ya andaba en los mismos pasos que la canica.
- A ver, señora. Aqui le traigo su lana. ¿Trajo mi reloj?
-A huevo. Caite con quinientos y toma tu "Molleja". ¿Que te dijeron de la chamba? ¿Les gusto?
-Si, claro. Ya pagaron ¿No?
- Tenia que ser- Y mirando a su compañera con complicidad. Comento- Pos si les dejamos un trabajo bien chingon y todavia
recogimos- Se rieron a carcajadas y mientras salian de la tienda, escuche a la oso preguntarle- Y ¿Si te cuidas? No te vayas a embarazar.

23 de Septiembre de 2008










Friday, May 02, 2008

Juanelo



Juanelo era un joven de diecisiete años, que al morir su padre unos años atrás, se fue descarriando y mientras su madre trabajaba, el se dedicaba a la vagancia pero cuando su madre decidió juntarse a vivir con un hombre que encima de borracho salio golpeador, Juanelo quiso poner las cosas en su lugar y se lío a golpes con su padrastro para evitar que este golpeara a su madre. En esa ocasión no salio muy bien parado y acrecentó el coraje del viejo borracho, pero cuando se enfrentaron por segunda vez...
Juanelo escucho los gritos que salían del cuartucho en el que vivía con su familia. Su hermano pequeño salio corriendo, terriblemente asustado, al ver la expresión de sus ojitos abiertos a lo pelón, se acrecentó su coraje y decisión- 'Ora si pinché culero, 'ora si vas a saber quien soy yo, 'ora si no te salva ni tu pinche madre- pensó Juanelo y se encamino dispuesto a defender a su madre.
Mientras caminaba se quito la camisa, parecía no tener prisa en llegar, (Doña Jimena, su vecina contaba que desde que lo vio, Dijo: Ese chamaco va a armar un desmadre de todos los infiernos.)
Al tiempo que el entraba salía Enrique, su hermano mayor, quien al carecer de valor para enfrentar al padrastro prefería salir y "ahí que se las arregle mi mama, al fin ella fue la que lo trajo" Cruzaron miradas y Enrique le aconsejo

- Mejor ni te metas, nomás vas a empeorar todo.
Juanelo ni siquiera considero el consejo, entro en el cuarto y vio al tal Severiano sujetando a doña Hilda de los cabellos.
-¡No me pegues, seve, no me pegues, por favor! -Rogaba Hilda.
-¡Cállate, pendeja! ¡'Ora veras quien manda aquí!- La cara de Severiano mostraba gran satisfacción, pero al notar la presencia de Juanelo, se desencajo.-Tu ¿Que ves? Pinché metiche.- Su voz ya no sonó tan decidida, después de todo el chamaco devolvía los madrazos.
- Déjala, pinché briago de mierda.-Ordeno Juanelo con voz temblorosa por la rabia- Vamos a rompernos la madre tu y yo.
Severiano soltó a Hilda y se dispuso a quitarse el cinturón, que tan bien le funcionara en el primer enfrentamiento. Juanelo salto acortando la distancia y le tiro un puñetazo que Severiano al retroceder , medio esquivo, pero al seguir retrocediendo se vio acorralado entre la cama y el ropero, lo que aprovecho Juanelo para continuar su ataque, un par de golpes recibidos por Severiano le dejaron claro que esta vez el chamaco era mas peligroso que en la anterior pelea y mientras terminaba de sacarse el cinturón intento brincar la cama para buscar el patio, donde creía podría defenderse mejor, mientras pisaba el colchón sintió un empellón por la espalda y perdió el equilibrio, cayendo al piso golpeándose fuertemente, intento incorporarse pero una patada en su costado lo derribo nuevamente, el dolor lo invadió y sintió miedo, volteo buscando a Juanelo y solo alcanzo a ver la punta de un zapato acercarse velozmente a su rostro, nueva explosión de dolor, sintió venir la sangre desde su interior, otra patada en las costillas y nueva oleada de dolor (Ora si me rompió algo) Trato de respirar y un dolor intenso lo recorrió y se escucho decir- ¡Ay muere! ¡Ay muere! ¡Ya'stuvo, Manito, Ya'stuvo!
-Déjalo, Juanelo. Déjalo por el amor de Dios- Gritaba doña Hilda (¿Acaso se percibía un tono de satisfacción, en esos gritos?) Enrique entro y abrazo a Juanelo por la espalda maniatándolo y dirigiéndolo hacia la puerta, repetía- Calmex, Manix. Ya calmex, carnal.
Juanelo se dejo llevar y comenzó a tranquilizarse, al salir al aire fresco inhalo repetidamente buscando tranquilizarse, sintió como su hermano lo liberaba del abrazo... y se desato el infierno.

Severiano salio al patio con una botella de vidrio en una mano y el cinturón en la otra, su cara estaba deformada entre el dolor y la rabia-'Ora si, hijo de la chingada, 'Ora si te vas a morir.
Enrique se retiro de inmediato e Hilda solo gritaba a distancia. Juanelo se sorprendió al notar que no sentía miedo (Pinche viejo, te partí la madre allá adentro, que no te la parta acá afuera)-Pensaste que ya había valido madre ¿Verdad?- Dijo Severiano- Pos no, wey. a Severiano Gonzalez no ha nacido el pinche escuincle que le gane una pelea. Nunca me hubieras dejado parar, 'ora ya te cargo tu pinche madre.- Estrello la botella que traía, en la mano izquierda contra la pared, al tiempo que avanzaba un paso hacia Juanelo, pero la botella no se rompió, en su cara se vio la frustración y volvió a estrellarla sin conseguirlo. Juanelo se rió y de pronto Severiano le lanzo la botella con fuerza, Juanelo logro cubrirse con el brazo, pero ya estaba recibiendo hebillazos por todo el cuerpo. Severiano combinaba puñetazos y hebillazos , impidiéndole reaccionar. A la mente de Juanelo vino la imagen de Severiano intentando romper la botella y rompió a reír nuevamente. Severiano desconcertado por la risa del chamaco, perdió el ritmo del golpeo y para su sorpresa, también perdió el piso. Mientras volaba por el aire pensó- Esto no me puede estar pasando- pero el dolor que recorrió su cuerpo al caer de sentón, lo convenció de que no era un sueño.
...Juanelo no pudo contener la risa al recordar la cara que puso Severiano, cuando dándoselas de "Sabroso" no pudo romper la pinche botella y a pesar de los golpes que lo abrumaban se carcajeo. de pronto, entre sus brazos pudo ver los pies del Seve y recordó "La Segadora", patada que -"si te agarra con ambos pies apoyados, seguro te chinga"-Como el mismo presumía. Ni lo pensó, simplemente dejo ir su pierna derecha en un semicírculo a ras del piso. su pie encontró los de Severiano en su camino y los desplazo limpiamente. Severiano sorprendido, exclamo- Oh- y al golpear el suelo-¡Uffffff!- Sus gestos y exclamaciones llevaron a Juanelo a una risa incontrolable, pero en ningún momento dejo de atacar a su padrastro, las patadas se estrellaban en la humanidad de Severiano, nuevos destellos de dolor se sumaban a su martirio y pensó- Un chamaco me esta partiendo la madre. Mero 'ora que no tome- se encogió en posición fetal tratando de protegerse y a pesar de las patadas rodó y logro impulsarse para ponerse en pie, increíblemente el cinturón seguía en su mano derecha, se dispuso a dar un nuevo azote, cuando
Sintió el impacto en la pierna izquierda y perdió la fuerza ( Hijo de su chingada madre, ya me repitió la pinche patadita ,pero ahorita le parto la madre) su peso lo obligo arrodillarse y cuando intento ponerse en pie, le resulto imposible, la pierna parecía pesar una tonelada, al voltear a verla, fue invadido por una sensación de irrealidad, su pierna descasaba en el suelo en un angulo imposible, escucho a lo lejos a alguien exclamar- ¡Le rompió la pata!- su vista regreso a Juanelo ,solo para ver aproximarse algo rojo intenso, escucho un crujido y se hundió en la oscuridad.

Juanelo no paraba de reír, todo parecía tan gracioso que incluso cuando Severiano se incorporo haciendo gala de una agilidad insospechada, no pudo dejar de reír, pateo con fuerza buscando la pierna de apoyo de su rival y al hacer contacto Sintió mas que oír un ligero crujido y vio caer nuevamente a Severiano, tuvo que esquivarlo y al dar un paso lateral encontró una maceta mediana, no lo pensó simplemente la levanto y la estrello en la cara de Severiano, la maceta se fragmento en mil pedazos, ni siquiera sintió resistencia en las manos fue como deshacer un terrón de lodo seco.
La gente que observaba el desarrollo de la pelea estaba impresionada por la facilidad con la que aquel chamaco supero a su padrastro pero el hecho de que lo hiciera sin parar de reír los atemorizo cantidad, alguien corrió hasta la avenida para buscar una patrulla y regresar con ella. Juanelo sentado en mitad del patio parecía esperar el desenlace de este drama...

-... Me subieron a la patrulla y a el a una ambulancia, a mi me llevaron a la delegación y a el a la cruz roja, a mi me metieron al "Tribilin"* y a el lo estuvo "chiqueando" mi mama hasta que se alivio. - Me contó Juanelo un día.-El gusto que me queda es que esa madriza no se le va a olvidar nunca, le rompí dos costillas, la pata y la nariz y desde entonces no me dejan entrar en mi casa, me fui a vivir con mi abuela la mama de mi papa y sigo viniendo nomás pa. ver si vuelve a pegarle a mi mama.
Ese era el Juanelo temido y famoso. Aquel legendario ataque de risa probablemente un ataque de nervios, a los ojos de los demás aparentaba una posesión diabólica y le apodaron El Diablo.

* Tribilin- Tribunal de menores

Saturday, March 29, 2008

Conquistas 3

Sentí un movimiento en la cama y luche por despertar, mis parpados se negaban a separarse y mi cerebro parecía estar siendo exprimido, rodé hacia mi izquierda y te vi, de pie, vistiéndote. Lucias un poco molesta y parecías querer disimularlo
- ¿Que haces?- Pregunte.
- Ya me voy.
-¿Por Que? Quédate otro rato.
- ¿Estas loco? Ya son las once y media, no debe tardar en llegar tu mamá. No se como pudimos dormirnos.
- No te preocupes, mi madre viene hasta mañana en la noche, siempre que visita a la familia, se queda a dormir el sábado.
-De todas formas, ya tengo que irme es tardísimo y yo solo salí a comprar un sope. Mis papas han de estar bien enojados.
-Te acompaño. Permíteme vestirme
- No hace falta, si quieres duérmete. Yo puedo irme sola. (Mirándome, como diciendo- Nomás te atreves a quedarte. Hijo De La Chingada)
Me levante y recogí el pantalón del piso, después de dar una ojeada alrededor de la cama, decidí tomar una camisa del cajón, ya que la que traía puesta no supe donde quedo.

-De verdad. Si no quieres acompañarme, no es necesario. Yo puedo irme sola, además yo fui la que se vino a meter sin invitación.- Su tono de reproche, me sugirió que algo andaba mal, a pesar de ello decidí proponerle.
-Quédate, conmigo.
-¿Quedarme?
-Si - Su mirada se alegro y después fingió entristecerse por mí. - Yo que más quisiera. Mira ya te había dicho que estoy por casarme. Bueno no. Queremos vivir juntos.- Puse la cara de tristeza que correspondía y aunque en parte fingía, otra parte de mi sintió pesar y no me conforme con que ahí se acabara.
- ¿Pero nos seguiremos viendo?
- ¿Antes de casarme? Si. Dame tu teléfono y te llamo.
-Aquí no hay teléfono.
-¿En tu trabajo?- Busque la mochila de los útiles de mi hermana y anote el numero del taller, recordé el libro y con cuidado lo saque de entre los otros libros. Al verlo en mis manos, solicito- ¿Me regalas una bolsa de plástico oscura?
- Ahora la busco- Regrese con la bolsa y me pidió un poco de refresco. Nuevamente me recrimine por no ofrecérselo antes y fui a la cocina por el. Al volver ya tenia empacado el libro y bebió el refresco, yo recordé el disco y guardándolo en su funda se lo ofrecí.- Te lo regalo.
-Gracias, pero tienes que llevarlo tu. Se un caballero.
- Claro, dame la bolsa.
-Esta la llevo yo. Tampoco me gusta abusar.- Y salimos rumbo a su casa.

Pasaron como seis meses y cuando había renunciado a la esperanza de verla otra vez, un grito desde la oficina llego para alegrarme el día- ¡Noe, teléfono!- corrí a contestar y al escuchar su voz, mi alegría fue enorme y la de mi "Campeoncito", aun mayor.- Hola- La escuche decir- Adivina quien habla.
- La mujer mas bella y mentirosa del mundo- Respondí mientras veía cambiar sonrisas a mi patrón y su secretaria.
- ¿Por que mentirosa?
-Prometiste llamar y tardaste mucho
-Pero lo estoy haciendo.
- Eso compensa todo.
- Necesito hablar contigo, hay algo que debes saber- La alarma sonó en mi mente,¡Pendejo! ¡Mil veces pendejo! ¿Por que no use el condón?¡Me va a decir que esta embarazada!
-¿Donde te espero?
- ¿Puedes ir a mi casa?
-Si.
- ¿A las nueve?
- A las nueve.
- Procura no faltar.- El que me citara en su casa , me decía que ya podía olvidarme de otro agarrón sexual y hacia mas viable la idea del embarazo, por lo que el resto del día fue un sufrir continuo entre los interrogatorios de mi patrón y mis compañeros de trabajo y mi mal presentimiento.

Cuando dieron las seis, fui directo a la oficina para pedir autorización de bañarme ( los padres de mi patrón nos habían ofrecido, que nos bañáramos cuando quisiéramos, pero nunca habíamos aceptado)
-¿Bañarte?- pregunto mi patrón- Dile a esta chamaca que llame a diario- Bromeo con su secretaria- Por fin encontramos la manera de bañar a Noe.
Me di un baño a fondo y me rocíe con la loción que compre el lunes siguiente al encuentro con Marcela (Recuerdo la cara de felicidad de la cuñada de mi patrón , cuando le pedí me vendiera la loción. Al parecer ya estaba convencida de que no podría vendérmela) El trayecto se me hizo eterno y cuando llegue a su casa estaba sumamente nervioso, toque y abrió su madre, su cara de desconcierto al verme fue muy graciosa- Hola Noe, ¿Que haces por aquí?- me saludo
- Hola señora, quisiera ver a Marcela- A sus espaldas vi aparecer a Marcela explicando- Yo le pedí que viniera, tengo que entregarle sus cosas.
- ¿Y como le avisaste? Interrogo su madre con mirada suspicaz.
- Por telefono madre. Todavía no soy telépata- y dirigiendo su atención a mí- Que bueno que viniste, tengo mucho que platicarte.
- Pues pásalo, Marcela. Platiquen en la sala.
- Tu porque quieres enterarte de nuestros secretos, chiquita, pero no se va a poder- La broma pareció tranquilizarla y solo dijo.- Ándenle pues, pero no te tardes o se va a enojar tu marido.- Si me hubiera dado un chingadazo a media madre, no lo hubiera resentido tanto, ¿Marido? ¿Dijo marido? Y yo esperando que me hablara como un vil pendejo por largos seis meses , seis meses en pinché suspenso, queriendo repetir la faena y ahora me enteraba que se había casado.
Marcela decidió traer mis cosas y me pidió que no me fuera, que ahorititita salia. Mientras la esperaba salio uno de sus hermanos, con un cuate totalmente desconocido para mi, me miraron no muy amigablemente y guardaron silencio.- Hola.-Salude retador.
-Hola -saludo el desconocido- ¿Que "cosas" te debe Marcela?
-Que yo recuerde, un libro
-¿Que libro?- El pinché interrogatorio no me gusto y conteste-
-¿Eres periodista?
- Soy su marido, Wey.
-Se hubiera buscado uno mas inteligente.-entre bromeando y ofendiendo.
-¿Ya se conocieron? -Pregunto Marcela, acercándose- Mira el es Noe, un amigo de la secu y el es mi marido.- Nos presento, nos dimos la mano, aun tensos y ella me reclamo- Ya te oí lo que le dijiste, sangron.- y dirigiéndose a su marido- No le hagas caso, lo que pasa es que el siempre quiso casarse conmigo.
-Aha, como no.- respondí irónico- Tengo cualquier cantidad de años, prendiendo veladoras y tu llegas y te casas con ella.- Su marido sonrió y dijo- Ya ves. Yo prendía veladoras pero pa' quitármela de encima y no se hizo el milagro.-
- Ya payasos- tercio Marcela- ¿A poco no soy la mas bonita?
- Ahí te hablan, tu- Dije a su marido.
- Este.... ¿No oyeron el teléfono? Mejor voy a contestar- bromeo y añadió- Ahí te la encargo, mano. No platiquen mucho, porque todavía nos tenemos que ir a la casa. Y entro seguido del mamon de su cuñado.
-¿por que eres payaso?- Reclamo Marcela-
-Por vocación- respondí
-Toma - me ofreció una bolsa de plástico.- Es tu libro y una sorpresa.- Añadió misteriosa.
Tome la bolsa y la abrí. La sorpresa fue enorme a un lado del libro pude distinguir mi camisa perdida. La que ella usara aquella noche y que yo no pude encontrar por mas que busque, también pude observar un pequeño envoltorio de regalo y la mire inquisitivamente.
Ábrelo en tu casa y cuando estés solo, por favor. Significa mucho.
- La camisa. Platícame de la camisa.
- La metí en la bolsa cuando fuiste por refresco.- Sonrío traviesa y añadió - La use para dormir durante un mes. Hasta que decidí irme a vivir con el.
- Pensé que me ibas a notificar de tu embarazo.- Se río con total soltura. Su madre se asomo y pregunto- ¿Que les hace tanta gracia?
- Los embarazos ,Mama- Nos miro extrañado e insistió a su hija- Ya no te tardes, ya se tienen que ir a tu casa.
- ¿Te asusto la idea?
- Me ilusiono por un momento- confesé
- ¡Ay, como te quiero por tierno!
- ¡Ya! ¡Ya! tampoco te encajes.
- ¿De veras, te ilusionaste? ¿Te hubieras casado conmigo?
- Te lo pedí ¿No?- Asintió en silencio
-y lo pensé, pero creo que no funcionaria.
- ¿Algún día me vas a hablar de nuevo?
-Ojala no. tendría que ir mal mi matrimonio y no quiero que sea así, pero si algún día llego a llamar a alguien , será a ti.
Nos despedimos y todavía tuviste la sangre fría de llamar a tu marido para despedirme. Al llegar a la casa y ver la bolsa de plástico, mi madre y mi hermana preguntaron- ¿Que nos trajiste?-
-Leche y pan dulce- respondí.
- ¿Y en la bolsa?
- Cosas que tenia en el taller. Fíjate que allá estaba la camisa gris.-¿Ya ves? y tu queriendo encontrarla aquí. Si no pierdes la cabeza ,porque no se puede. De veras contigo.
A media noche saque el regalo y lo abrí. Aun sin desdoblar la suave tela, supe lo que tenia entre mis manos. Eran las pantaletitas que traías puestas aquel sábado inolvidable.

Han pasado 25 años desde entonces y nunca me buscaste, eso me hace saber que tu matrimonio es lo feliz que deseabas y el haberte visto hace unas semanas caminando en compañía de tu madre, por las calles de tu pueblo, con esa belleza tan madura, me dio una satisfacción enorme al saberme parte de tu pasado.
19 marzo 2008.

NOTA: Los nombres y algunos detalles han sido cambiados, para respetar el anonimato de sus protagonistas.

Se Feliz.
19 marzo 2008.


Saturday, March 22, 2008

Conquistas 2

Sin pensar, pregunte.¿Me regalas un beso?- Me miro sin sorprenderse y negó con la cabeza.-¿Puedo saber por que?
-Tengo novio... y nos queremos casar.
-¡Oh!- Guardamos silencio, pero no soltamos el abrazo, De pronto dijo- Y no te atrevas a querer besarme a fuerza.
-¿Besarte a fuerza? No entiendo, ¿Es algo así? -Y acerque mi boca a su cara, la cual de inmediato alejo de mi y ya estábamos forcejeando nuevamente.
- Te dije que no. A mi nadie me ha podido besar a fuerza.
-Te acabo de besar el cachete.
-Ese no vale.- Mirándome a los ojos con una expresión traviesa, que invitaba a continuar- Para que sea un beso, tiene que ser en la boca.
-¿Como este?- y trate de besarla rápidamente, pero nuevamente me esquivo.
- No chiquito. No es tan fácil. Fíjate.-Disimuladamente, le tome con mi mano izquierda, la mano que tenia en mi cintura. Preparando una ofensiva de la cual, le seria difícil escapar
- Solo es cosa de usar las manos.
-Tu sólito te atrapaste- me dijo mientras apretaba mis manos. Yo simplemente deje caer el cuerpo hacia atrás arrastrándola conmigo. Quedamos tendidos de espaldas, su brazo izquierdo bajo mi cuerpo, estaba imposibilitado para accionar y su mano derecha enlazada a la mía tampoco seria de mucha utilidad. Al comprender mi ventaja, se alarmo cantidad y el miedo asomo en su mirada, sin que ella hiciera por disimularlo.- Creo que estas perdida.-Puntualice.- ¿Quieres rendirte, ya?
- Es trampa- Protesto, pero la opción de rendirse le hizo saber que no pensaba obligarla y pareció relajarse- Suéltame las manos y veras. - Amenazo.
- No creo. Pensándolo bien, voy a besarte hasta que te rindas.
- Inténtalo. Dudo que puedas.- Puse mi mano en su mejilla y me prepare para besarla, pero de inmediato volteo la cara hacia un lado y luego hacia el otro, recostados en la cama atravesados, nuestros pies quedaron colgando y de pronto los uso para impulsarse y trataba de liberar el brazo que tenia bajo mi cuerpo, sin dejar de poner la boca fuera de mi alcance. En el forcejeo temí lastimarla e intente negociar.-Mira no te vaya a lastimar, te propongo un trato. Te libero a cambio de tres deliciosos besos.-Me miro fijamente y en un susurro expreso.- No, chiquito. Yo no soy como los inditos que espantaste en la subida, a mi no me espantas platicando.- Me levante a medias e incline mi rostro sobre ella. Mi mano se poso suavemente sobre uno de sus senos y de pronto dejo de sacudirse, yo apreté suavemente un instante y luego deslice la mano hasta su cuello en espera de sus reclamos. Sus ojos estaban fijos en los míos y no dijo nada, al sentir mi mano descender hacia su pecho nuevamente, su respiración se acelero y al sentir el contacto enterró su rostro en mi cuello, su silencio me animo a continuar y ataque los botones superiores de la blusa sin encontrar la menor resistencia, mi mano se introdujo por la parte superior de su brassier y la escuche protestar muy bajito- No, no.- el calor de su aliento en mi cuello me produjo una oleada de placer y tomando su brassier por la cinta inferior lo jale hacia arriba. Sus pechos se liberaron de inmediato y ella exclamo- ¡Oh!.- Al parecer sorprendida por la maniobra. Yo al ver sus pezones me sorprendí también. Eran sumamente pequeños y parecían querer esconderse, entre la carne del busto, la aureola que los rodeaba era de un color rosa, que me hizo preguntarme- ¿Es Virgen?-(A mi mente vino una conversación, con los maestros de obra cuando era ayudante de pintor. Don Margarito, nos contaba una de sus aventuras.-....Y cuando la encuere me di cuenta que llevaba harto tiempo sin que se la cogieran....
-¿Y como supo eso?- Interrumpí, interesado.
- Pos, en las chichis se ve, no seas wey. Una vieja con las chichis rositas, lleva buen rato sin coger. Si las tiene negritas es que anda coge y coge. Las casadas las tienen negritas.- Sonriendo a los demás mayores, que asentían silenciosamente, avalando la veracidad del comentario.- No me preguntes por que. Pa'pronto no se. Pero así es. Si sus chavas las tienen negras, mejor vayan pensando en otra vieja, por que a esas se las andan cogiendo, Su patrón o alguno de sus primos.)
El descubrimiento, de su falta de actividad me motivo cantidad y me sentí aun mas afortunado .
Bese sus pezones y la sentí suspirar suavemente acaricie su vientre mientras besaba sus pechos y de pronto me dijo.- No me vayas a agarrar "Ahí", por favor, "Ahí"

no, por favor- El mensaje fue recibido por mi cerebro, procesado y reenviado a mi mano, la cual sin perder un segundo se poso en su entrepierna y a pesar de la mezclilla, pude notar el calor en su interior. Ella proyecto su pelvis contra mi mano y yo la acaricie frenéticamente. Nuevamente forcejeamos. Esta vez, mas para acercarnos. Ataque su cinturón y rápidamente logre quitar el seguro, sin recibir respuesta de su parte pero cuando libere el botón, sus fuerzas se redoblaron y forcejeo de forma tal , que renovó mi temor de lastimarla . Por lo que exclame- ¡Ya. Tranquis¡ Si quieres te suelto pero no te retuerzas o te vas a lastimar.
-Pues claro que quiero que me sueltes ¿Que te piensas? ¿Que me gusta? ¡Mira nomás, ya me encueraste toda!- Al sentirse libre se levanto rápidamente y se alejo unos tres pasos, y se detuvo a arreglar su ropa. Ni siquiera se dignaba a mirarme y me pregunte ¿En que momento la regué y de que manera podría retenerla? (Recordé otro consejo de pintor. Este de Don Silvestre - Cuando, una vieja se hace la difícil y se te va es por que eres un pendejo, que no se sabe el truco de "La Vela".
-¿El Truco de "La Vela"? ¿Cual es ese, Don Silver?- La risa de Toño, el albañil, indicaba que, o el ya se lo sabia o que yo estaba siendo muy obvio en mi interés.
-Se me hace, que ya se te ha ido viva alguna palomita, pinché Noe- Exclamo divertido, Lupe "El Karateca". Yo de 17 años, no estaba como para discutir mis proezas con una bola de cabrones que ya estaban hasta casados y preferí guardar silencio.
- No lo estén chingando, si no se la sabe, mejor es explicarle. ¿O no chavo? - Asentí en silencio y Don Silver vertió una gota de sabiduría que yo bebí ávidamente- Las mujer que te ve "La Reata" esta perdida, si se la enseñas tiene que agarrarla y si la agarra tiene que metérsela. Por eso es que no ves a las viejas manoseándonos en el metro o en el camión. Ellas,si agarran ya no sueltan.
-¿Como los perros Bulldog?- Interrogo el cuino y nos cagamos de la risa todos.
- Y ¿Por que se llama de "La Vela".
- Por Verla wey, De verla. Chingao.) Me levante apresuradamente y con torpeza me baje el cierre del pantalón vaquero. Ella escucho el sonido y detuvo sus movimientos, yo desesperado trataba de sacar mi miembro, de su prisión pero el nerviosismo y la prisa me entorpecían, ella se volvió hacia mi preguntando -¿Que haces? y al verme exclamo-¡Ay! ¡No lo vayas a sacar, por favor! ¡No lo saques!- Y ya estaba junto a mi , como queriendo evitar que lo sacara, pero ayudándome a hacerlo- ¿Por que, eres así? ¿Por que tenias que sacarte "esto"? Pregunto, apretando mi miembro en su mano, aun con la tela de la trusa de por medio.

- "Esto" tiene su nombre- Respondí.

- ¿Y como se llama?- Sorprendida.

-Campeoncito.- Puntualice.- Una sonrisa aleteo, retadora en sus labios

-¿A poco si?- apretando aun mas fuerte, como queriendo comprimirlo, en sus manos.

-Claro. Ademas tiene a sus amigos.

-¿Amigos?- La alarma volvió a su cara.

-Así es. Siempre lo respalda un par de amigos.- Y la comprensión , apareció en su mirada, la sonrisa picara regreso mientras, su mano izquierda buscaba mis testículos. De pronto todo el placer se convirtió en dolor al momento en que los apretó con fuerza, mi cuerpo instintivamente retrocedió y ella pego un gritito, de miedo.-¿Te lastime?- Pregunto.
-¿Crees que son de hule?
- Perdón,- Y acariciándome suavemente, interrogo- ¿Ya mejor?- Sin responder la tome por la cintura y la atraje hacia mi, la tome por las nalgas con ambas manos y ya no se resistió, la levante y la lleve de regreso a la cama, donde la recosté y le desabotone la blusa, ella no soltaba su presa y cuando le desabotone el pantalón e intente quitárselo me resulto imposible. Propuso.-Quítate el tuyo y yo me encargo de el mio.- La aceptación implícita me alegro cantidad y entonces recordé un detallito.Desde una semana antes, tenia un paquete de condones Profam, guardado en mi cajita fuerte (Una alcancía con forma de caja fuerte, que mi tía Licha me regalara cuando cumplí quince años) y allá voy de nuevo al librerito que inicio todo. Ella me observo con curiosidad mientras se terminaba de desvestir y al verme sacar el paquete,. Pregunto - ¿Que es eso?
- Preservativos- Respondí, orgulloso de estar preparado para la ocasión.

- Si te pones eso, no me tocas- La respuesta me congelo. Nunca imagine esa reacción, si bien en esas fechas el SIDA era desconocido para la mayoría de la gente. El condón era muy recomendado como método anticonceptivo y para prevenir enfermedades venéreas.-¿Que piensas que soy? ¡No te vaya a pegar una infección!

- No es eso, linda. También previene embarazos o ¿Te estas cuidando?

- De eso me ocupo yo. - Se veía tan hermosa con solo la pàntaletas puestas y arrodillada en mi cama, que sin pensarlo deje los condones a un lado y me termine de quitar el pantalón, ella se levanto y empezó a preparar la cama.- Déjala así- Rogué. Ella me miro y añadí- Quiero verte desnuda.

- ¿Mas?- Contesto sonriente y dejo las cobijas en su lugar.- Ven aquí," Campeón" y me recibió entre sus brazos.

El sudor descendía por mi frente y mi espalda, el sentir su cuerpo bajo el mio, aun después del amor me hacia inmensamente feliz. Me pregunte que paso dar a continuación. Esta era una experiencia tan agradable, que temía estropearla. Sus manos recorrieron mi espalda y susurro en mi oído:

"Mientras el mar, besa una playa ajena,

Yo busco en vano tu nombre entre la arena,

Yo busco en vano la luz de tu verano

Y aquellas noches anchas bajo el cielo,

Cuando tu piel se acostumbro a mi mano

Y mi frente a la sombra de tu pelo"..........

¿Donde escuche esto antes?

- Yo tengo esa canción- Afirme.

-¿Si?- Esperanzada.

-¿Quieres oírla?

-¡Claro! ¡Me encanta!- Me levante y prepare el tocadiscos, busque minuciosamente en el disquero que ocupaba la esquina izquierda de mi habitación y localice el disco. Era un 45 y le pase la funda para que la viera mientras yo lo ponía a reproducir.

- Ven aqui- Me invito. -Házmelo mientras lo oímos.

Mi vieja cama individual , no era la mas discreta, pero el rítmico rechinar me pareció el mejor de los acompañamientos.

Mientras el mar besa una playa ajena

yo busco en vano tu nombre entre la arena

yo busco en vano la luz de tu verano

y aquellas noches anchas bajo el cielo

cuando tu piel se acostumbro a mi mano

y mi frente a la sombra de tu pelo.

Y hay tanta adolescencia apresurada

y tanta soledad arrepentida

que estas aquí y aunque no estés conmigo

vuelvo a encontrar tu corazón amigo

junto a las cosas que toco tu vida

Y hasta en el cielo la luz del sur evoca

antiguas alegrías que se han muerto

y el faro al sol es una estrella rota

que nombra la vigilia de algún puerto

Y hay tanta adolescencia apresurada

y tanta soledad arrepentida

que estas aquí y aunque no estés conmigo

vuelvo a encontrar tu

corazón amigo junto a las cosas que toco tu vida.

Su cuerpo se tenzo , sus manos se crisparon en mi espalda y su intimidad latió brevemente en la mía, suspiro profundamente y me miro con ternura- Ahora si te ganaste un beso.- y me beso con pasión. yo me pregunte ¿donde chingados quedo el romanticismo ? Si después de hacer el amor dos veces, llega el primer beso.
-No imagine que fueras así.-Comento, mientras me empujaba suavemente hacia un lado. Me tendí sobre un costado para aprovechar el escaso espacio disponible.
- Tápame, tengo frió.- Me levante y ella solo se incorporo a medias para hacer las cobijas a un lado y taparse con ellas mientras fingía tiritar. Me miro seductora mientras decía invitante- Ven Tráelo acá, le quiero agradecer.- Me acosté con ella y me cobijo mientras interrogaba-¿Hace cuanto que no lo hacías?-¡Ah, chinga!¡ Ahora si!¡Los patos tirandole a las escopetas!¿ A que hora me la volteo?¿En que me lo noto? ¿En las chichis?- Cerca de un año- Respondi.- ¿Y tu?
- Eso no se pregunta.
- Mira nada mas, que niña tan lista.
-Me caías tan gordo cuando me llamabas "niña"- Cambiando de tema bruscamente.
-¿En la escuela?
-Si. Me gustabas mucho, eras muy guapo.
-¿Eras?
-Eras. Ahora estas horrible-Sonriendo, al tiempo que confesaba- Me muero de hambre.- ¡En La Madre! ¡Que animal! Se me olvido por completo, que cuando la encontré, buscaba que comer. ¡Valiente anfitrión! desde que la traje, no pensé sino en meterla en la cama.
- Permiteme. En un momento traigo algo de comer.- Me levante y me puse un "short"para salir al patio, me lave las manos y entre en la cocina rogando por que hubiera algo en el refrigerador, al abrirlo encontré unos huevos y medio litro de leche, pensé en freír unos huevos y mire al fondo un yogurt, cuando pensaba en ofrecérselo mientras preparaba algo. sentí sus manos rodearme por la espalda mientras decía- A mi pasame el yogurt.
Por contacto supe que seguía totalmente desnuda y alarmado voltee hacia la ventana que daba a la calle. Ella noto el gesto y me recrimino
-¿Por que no corriste las cortinas?- La cubrí con mi cuerpo mientras la llevaba de regreso a cubierto.
- No nos vio nadie, no te preocupes.
- ¿Y si nos vieron? ¿Que van a decir?
- Que soy un suertudo
- Eso ya lo habías dicho ¡Payaso!
-Mientras mas lo repito, mas me convenzo - La abrace y se estremeció de frio. Dio vuelta y exclamo- ¡Voy por tu camisa!- De verdad era un cromo de mujer. Así de espaldas y corriendo por la camisa, con la piel chinita de frió, las nalgas apretaditas. Me pregunte si querría quedarse conmigo, Regrese a la cocina por el yogurt y descubrí un par de rebanadas de jamón en un lejano rincón y las lleve conmigo a mi cuarto. Al verme entrar y luciendo puesta mi camisa, me pregunto mientras la acercaba a su nariz-¿ Que loción usas?
- Siete machos
-¡Ya! ¡En serio!
-Se llama Musk oil ( Una cuñada de mi patrón, me había rociado con una muestra de esa loción, en su afán de venderme un frasco que costaba bastante caro. Yo en realidad solo usaba de vez en cuando un poco de agua de colonia, antes de acostarme. Pocas veces he agradecido tanto una coincidencia)
- Huele riquísimo- mientras recibía el yogurt y se aprestaba a comerlo.- Encendí el televisor y la escuche decir- Mejor pon mas música,¿Quieres?
-Claro. ¿Que música prefieres?
-Algo ad hoc.- el escucharle esa expresión me recordó lo snob que en ocasiones llegaba a ser y me trajo un montón de recuerdos de ella en el colegio. los cuales saboree mientras ponía el ultimo L.P. de Emmanuel. "En La Soledad".
- ¿Que tal? ¿Te gusta Emmanuel?
-Mucho- Claro que le gustaba, en esa época casi nadie podía resistirse al influjo del pecosito cantante.
-Bueno, ya te cumplí un deseo. Ahora te toca a ti
- ¿Que quieres?
-Que te quites la camisa
-No quiero. hazme lo que quieras ,pero déjamela puesta.-Mientras lamia la cuchara, al verme acercar. sugirió- Ya te dedique una canción, ahora te toca a ti. Regrese lo avanzado y moví el brazo del tocadiscos hasta la canción "Estoy Loco". Al volver hacia ella, la vi acostada de espaldas con la camisa puesta pero abierta, esperando por mi. Hicimos el amor muy suavemente y al terminar, guardamos silencio escuchando los temas. mi mano la acariciaba ligeramente y no supe en que momento nos dormimos.

Continuara....

Wednesday, March 19, 2008

¿Conquistas?


Los hombres suponemos ser, quienes llevan las riendas en el trámite amoroso. Presumimos de conquistar a las mujeres, sin darnos cuenta de que en realidad, somos nosotros los seducidos.

Como decía Don José. - Las viejas son el diablo, chamaco. Te hacen creer que son débiles e inocentes y utilizan todo su atractivo físico para esclavizarte y cuando te das cuenta, ya te usaron hasta que se aburrieron de ti y te mandaron a la chingada sin siquiera pestañear.

Sentí un movimiento en la cama y luche por despertar, mis parpados se negaban a separarse y mi cerebro parecía estar siendo exprimido, rodé hacia mi izquierda y te vi, de pie, vistiéndote. Lucias un poco molesta y parecías querer disimularlo
- ¿Que haces?- Pregunte.
- Ya me voy.
-¿Por Que? Quédate otro rato.
- ¿Estas loco? Ya son las once y media, no debe tardar en llegar tu mamá. No se como pudimos dormirnos.
- No te preocupes, mi madre viene hasta mañana en la noche, siempre que visita a la familia, se queda a dormir el sábado.
-De todas formas, ya tengo que irme es tardísimo y yo solo salí a comprar un sope. Mis papas han de estar bien enojados.
-Te acompaño. Permíteme vestirme
- No hace falta, si quieres duérmete. Yo puedo irme sola. (Mirándome, como diciendo- Nomás te atreves a quedarte. Hijo De La Chingada)
Me levante y recogí el pantalón del piso, después de dar una ojeada alrededor de la cama, decidí tomar una camisa del cajón, ya que la que traía puesta no supe donde quedo.

-De verdad. Si no quieres acompañarme, no es necesario. Yo puedo irme sola, además yo fui la que se vino a meter sin invitación.

1983. Sábado por la tarde, después de una semana de trabajo, regresaba a casa, cansado pero con la bolsa alegre. El camión me dejo un pueblo antes del mió y caminaba rumbo a casa, cuando la encontré. Lucia muy bella, con una blusa blanca y un pantalón "strecht" de mezclilla negra. (Seguramente marca Edoardo’s) Nos conocíamos de tiempo atrás. (En épocas de secundaria. Teníamos la misma edad y éramos de la misma generación, aunque de diferentes grupos.) Me vio y se quedo parada, esperando para saludarme.
-¿Como has estado?- Interrogo dándome la mano, y mirando el libro en mi mano izquierda, agrego- ¿Sigues leyendo?
- Es como un vicio. No se deja tan fácil. ¿A donde vas?
- Por un sope que se me antojo.
-¿De antojo, ya?- Pregunte con intención.
- Si, pero no por lo que te imaginas.- Sonriendo seductora. Su cuerpo dominaba un lenguaje mucho mas amplio, que la mayoría de las chavas que yo conocía. Generalmente me dejaba pensando en ella un par de días después de cada encuentro. No era la más bonita, pero era muy atractiva y manejaba a la perfección sus coqueteos, manteniendo siempre la distancia adecuada, para no permitir que le faltasen al respeto.

-La última vez que nos vimos, quedaste de prestarme el que leías, en cuanto lo terminaras, y todavía estoy esperando. -Reclamo sonriente
- ¿Cual era?
- No me acuerdo. Me dijiste que estaba muy bueno.
- No, pos si. Con ese dato seguro doy con el de inmediato.
-Ya, payaso. ¿A poco tienes muchos?
- Mi madre opina que si.
-¿Pues cuanto te dura un libro?
- Una semana, a veces más, a veces menos. Depende de las páginas y lo interesante.
-Pero son caros. ¿A poco te compras uno cada ocho días?
- Los compro en las segundas. Así no sale tan caro.
- Bueno. ¿Y que necesito hacer para que me prestes el libro que dijimos?
- Pues, esperar a que te hagan tu sope y mientras tanto voy y te lo traigo.
- ¡Ay, no! ¡Que Pena! ¿Como crees, que te voy a hacer dar la vuelta?
- Esta bien. No te preocupes, a mi me gusta caminar. El único inconveniente es que, no recuerdo el titulo. Pero igual y te traigo un par que están muy buenos y escoges el que mas te guste.
- ¿Y por que no me prestas los dos? ¡Tacaño!
- Te presto los que quieras. ¡Que caray! ¿Donde vas a comprar tú sope?
- Lo compro al rato. Ahorita mejor, voy contigo por el libro.
-¿A mi casa?
- O hasta china, pero hoy me prestas un libro. Fíjate, manito.
-Ándale pues, vamos por el.
Y caminando y conversando, hicimos el trayecto hasta mi casa. Un par de vecinas que encontramos nos miraron suspicaces. Preguntándose, tal vez, si andábamos.
- ¿Con quien andas? ¿Es de acá? -Pregunto. Sacando a colación el tema mas sobado a esa edad. La pregunta me sorprendió y apenado, respondí.
-No tengo novia.-Estaba en medio de una de mis peores rachas y tenia como seis meses de no agarrar ni un resfriado.
- ¡Hay si! ¡Ya parece! Si me acabo de encontrar con Perla y me dijo que anda contigo.
-¿Quien? ¿Cuando? ¿Donde?
-¡Ya payaso!- Dijo divertida- A ti no se te quita lo cotorro. ¿Verdad? No te hagas el que la virgen te habla. Bien que sabes de quien te estoy hablando.- La susodicha, era una ex compañera de escuela, que ambos conocíamos, pero nunca lleve un noviazgo con ella, A decir verdad, ni el saludo nos dábamos, regularmente me agredía verbalmente y me demostraba toda la antipatía del mundo. Ahora que ya no coincidíamos, casi la había olvidado, y el saber que presumía de un noviazgo conmigo me sorprendió cantidad. Sin saber que actitud asumir. (No fuera que mi bella amiga estuviera inventando, para sacar información) Exprese. - Esta enfriando la tarde, ¿No crees?
-Hazte menso. ¿Andan o no?- Hacia nosotros caminaban un par de tipos con apariencia de albañiles (Yo he pasado la mayor parte de mi vida productiva, trabajando en la construcción, si bien, un 80 por ciento en ventaneria. también anduve probando otros oficios y reconozco de inmediato a otros constructores) Desde que los vi venir, note su actitud de perdonavidas y su forma de mirar a mi amiga me molesto. Ella no les dio importancia y continuo caminando indiferente, pero al cruzarnos y quedar ellos detrás de nosotros, escuche decir a uno de ellos.
- Adiós a las dos.- Ya esperaba algo así, y el que un par de pendejos venidos de no-se-donde, me quisieran agandallar con la vieja, en mi propia colonia me encabrono, y volteando los enfrente.
- ¡¿Que dijiste?!- Sabiéndose en superioridad numérica, el mayor de ellos. (Un tipo ya cuarentón)Amenazo.
- Ni te pongas al pedo, porque te pongo en la madre.
-¡Pendejo! A mi no me espantas con tu paradito del Piporro. Pinché viejo ridículo.-Le espete y vi que atine donde le dolía. Sorprendido por la respuesta, miro a su compañero (Un pendejete, como de veintitantos, con la cara demacrada del típico "Drogo") esperando apoyo. Su cadavérico, acompañante solo pudo decir
-¡Chale!, ¡Chale! Si no viene solo.
-Se me hace que los dos me la pelan. Putos.- Dije suavemente y di un paso hacia ellos. Ambos retrocedieron y Marcela me tomo de un brazo, impidiéndome avanzar y al mismo tiempo rematándolos al decir.
- Ya déjalos. Son pinches tacuaros.
-¡Chale!-Repitió el huesudo - Lo que pasa, que te sientes chingón, porque estas en tu barrio. A ver, vamos a rompernos la madre en otro lado.-Su respuesta sonó tan infantil e inapropiada, que aproveche para burlarme.
-¿En camión o caminando?-Esto provoco la risa de Marcela y la ira de los "Macuarros Infernales", por lo que el mayor, intentando salvar algún resto de dignidad. Declaro.
-Por hoy te vamos a dar "Viada" wey, pero la próxima te partimos la madre.
-¡Gracias! ¡Mira que amable! ¿Estas de promoción? (En algo tenían razón. Yo estaba en mi barrio y con el tiempo de mi lado, En cualquier momento pasaría uno o mas amigos míos y este par, iba a saber "Lo Que Es Amar A Dios, En Tierra Ajena".Seguramente, conscientes de eso buscaron la salida menos deshonrosa, diciendo.-Ya dale chance, carnal. Vamonos. Otro día, otro día.
-"Dale Chance" Ni que tu chingada madre. Se van por putos, no por buenos.- Los acorrale, arriesgando a que accionaran y me pusieran una madriza entre los dos, pero ya estaban "Blanditos" y solo se dieron vuelta, para después de unos metros, gritar-¡Otro día! ¡Otro día!
-¡Chinguen a su madre!- Les grite y Marcela silbo- Fi-fi-fu-fi-fi.- y estallamos en carcajadas. Ellos continuaron su camino, no sin antes devolvernos la mentada con el brazo.
- Hijole. Estas bien loco- Me dijo Marcela, con las mejillas encendidas y los ojos brillantes, mientras se me colgaba del brazo. Sentí la suave presión de su busto contra mi antebrazo y por primera vez pensé. (¿Y, si...?) Hice el pensamiento a un lado y la escuche interrogar.
-Digamos que se hubieran aventado. ¿Que hubieras hecho?
- ¿Yo? Nada. Correr en lo que me los entretenías.
-Ya, payaso. En serio.
-¿En serio? En serio me hubieran dado en la torre.
Y ya estábamos en mi casa, al ver que entrábamos al patio, soltó mi brazo inmediatamente y pregunto- ¿Aquí vives?
-Si. ¿No conocías?
La puerta estaba cerrada y toque, para evitar sorprender a mi madre, pero después de un minuto, saque mi llave y abrí.
-Pásale a lo barrido.- Invite.
-No se, parece que no están en casa y me da pena que no haya nadie.-Respondió
-Quizá están con mi tío Juan, o se fueron a la 201, a ver a mi abuelo. En todo caso ya estas aquí, ni modo de que no elijas el libro.
- Si.¿Verdad? Pero ¿Que va a pensar la gente, si me ve entrar contigo, cuando no hay nadie?
- Que soy un suertudo.
-¡Ay, ya payaso! Contigo no se pude hablar en serio.- Y atravesó el umbral, volteo y me pregunto- A ver, quiero ver, ¿Donde se encuentran, esos millares de libros?
- Al fondo a la izquierda, podrá observar, mis lujosos aposentos, dentro de los cuales encontrara, una de las más surtidas bibliotecas del país.
Mientras reía y protestaba- Aha, como no. de veras estas bien loquito, mano.-Avanzo y haciendo a un lado la puerta entro directamente a mi cuarto. La seguí y al entrar tras ella, casi me voy de bruces al encontrármela en cuclillas observando el librero que tenia en forma de esquinero justo a un lado de la puerta. La sujete por los hombros, buscando apoyo para no caer y ella se puso tensa de inmediato. Yo me disculpe y note su rubor, por lo que me dirigí al librero del otro lado de la cama, era un librero muy rustico que un compañero de secundaria me vendió unos años antes y yo le tenia aprecio por ser una de mis primeras posesiones pagadas por mi. Estaba muy mal hecho el pobre con enormes aberturas en los saques y con los clavos a la vista, la madera no estaba cepillada y yo lo había pintado a brochazos con un poco de pintura que encontré en un botecito, esta solo alcanzo para una mano y al estar la madera tan bruta, en algunas partes, chupo mas que en otras y la pintura lucia muy dispareja, para algunas personas que lo habían visto parecía muy atractivo. Recuerdo el día que mi tío Pancho me sugirió comprármelo y yo decline la oferta. Como carecía de fondo, solo clave un par de clavos de unas cuatro pulgadas a la pared y de ellos lo sostuve. Al encontrar el libro que pensaba prestarle (El Misterio Del Triangulo De Las Bermudas Por Charles Berlitz) lo encontré sumamente apretado entre los demás libros y al jalarlo con fuerza para extraerlo, se recorrió el pequeño librero y pase un susto pensando que se vendría abajo, si bien era pequeño estaba atestado de libros y colgado a unos dos metros del piso, una pierna si me la podía fracturar fácilmente. Marcela al verme en apuros, acudió a auxiliarme y sin titubear se puso al frente mío y coloco sus manitas bajo el librero para sostenerlo. Yo agradecido tanto por su ayuda como por el contacto físico que esta provoco. Empuje el librero reacomodándolo y bromeando le dije.- Sostenlo mientras te doy un buen masaje. No vayas a soltarlo por que se nos viene encima y nos aplasta.- Su rubor se intensifico, pero no movió ni un músculo. Yo puse mis manos en sus muñecas y recorrí suavemente sus brazos, hasta llegar a sus hombros. Sentí como su cuerpo se sacudió y temblando me dijo- ¡Ya! Estate quieto o voy a soltarlo aunque nos aplaste.
- No te preocupes. Ya no se cae, ya esta bien firme.- La tranquilice.
Se giro y quedamos frente a frente. Observe el rubor de sus mejillas y la indecisión en su mirada, parecía esperar un motivo para quedarse ahí, a solo unos centímetros de mi. Con el contacto su blusa estaba desacomodada y la estática la adhería a su cuerpo, resaltando aun mas sus atributos físicos y haciéndola ver, aun mas hermosa.- Mira nada mas como se te arrugo la blusa- Comente-¿Es Seda?.
-Eso quisiera. Es satén, por eso se arruga así, eso es lo que no me gusta de esta tela, como se me pega.- Trato de despegarla jalándola con los dedos un par de veces y solo observo pensativamente como volvía a pegarse a su piel.
- Permíteme ayudarte- Bromee y tome su blusa con mis manos la jale suavemente en diferentes puntos aprovechando para acariciarla.
-Déjame- Dijo suavemente- No sirve de nada, siempre se vuelve a pegar.
-Es la estática. Necesita una buena sacudida- La rodee con mis brazos y friccione su espalda al tiempo que la atraía hacia mi, al encontrarse nuestros cuerpos la tela descargo la electricidad estática, dándonos un fuerte "toque".
-¡Ay! - se quejo - Ya déjame, no se que es peor, si los toques o tus "Manitas" pareces pulpo. No dejas rincón sin tocar.- Como jugando, intente reacomodar su blusa y pase las palmas de las manos por su pecho - ¡Ya! ¡Dije, Quieto! ¿Que no entiendes?-Protesto.
-Disculpa. Solo quería arreglarte un poco la blusa.
-¡Mira cuanta amabilidad! Así déjalo, yo puedo arreglarme sola.-se retiro un paso y fue como si, mi aliento la siguiera, ¡Que sensación de perdida tan grande! Se estaba escapando y yo no tenia ni la mínima idea de como retenerla. Mientras se alisaba la blusa con ambas manos note su mirada, pendiente de mi, pero disimulada y pude ver en sus pechos, la rigidez de sus pezones, a mi parecer ella también esperaba la continuación de esta pelea, desgraciadamente yo no sabia como iniciar el segundo round .-¿Donde esta un espejo?- Interrogo.
- Junto a la puerta hay uno pequeñito.- Respondí burlón. Ella al mirarlo, sonrió -Bueno no lo había visto. ¡Bah!.- El mohín con el que subrayo, me pareció absolutamente seductor y me hizo preguntarme nuevamente como podía retenerla, estaba a un tris de despedirse y dejarme con un palmo de narices. Se paro frente al espejo y se observo detenidamente mientras comentaba- ¡Que espejo mas bonito! (El espejo era un ovalo como de 60 centímetros de ancho por un metro de alto, que mi madre compro en un bazar y vaya que gustaba a nuestras escasas visitas) ¿Es muy antiguo?
- Antiguo si. Bonito no.
-¿No te parece bonito?
-Un espejo no es ni feo ni bonito. Es solo el reflejo de quien esta frente a el.- Colocándome a sus espaldas- Ahora que te refleja a ti es un espejo muy hermoso, pero si me refleja a mi-Colocando mi cara en su hombro- ¡Que espejo tan feo!- y la abrace.
-Ni tanto, ni tanto. No estas tan feo, pero si muy manotas. ¿No te amarraron las manos de chiquito?
-Si. Quizá por eso aprovecho ahora que las tengo sueltas.
El comentario pareció divertirla, aunque su risa sonaba demasiado fuerte y nerviosa. Afloje el abrazo y sin soltarla puse mi mano derecha en su hombro y ella la tomo con la derecha suya y haciéndose a un lado rodeo mi cintura con su brazo izquierdo. Camine hacia la cama y en ningún momento se resistió, nos sentamos y platicamos mientras mis piernas comenzaban a temblar por los nervios. Ella acariciaba suavemente mi mano con sus dedos, mientras mantenía la vista baja. Había que hacer algo y pronto. Eso lo sabia, Pero ¿Que? El tiempo se terminaba y en cualquier momento se despediría.

Continuara...