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Saturday, March 29, 2008

Conquistas 3

Sentí un movimiento en la cama y luche por despertar, mis parpados se negaban a separarse y mi cerebro parecía estar siendo exprimido, rodé hacia mi izquierda y te vi, de pie, vistiéndote. Lucias un poco molesta y parecías querer disimularlo
- ¿Que haces?- Pregunte.
- Ya me voy.
-¿Por Que? Quédate otro rato.
- ¿Estas loco? Ya son las once y media, no debe tardar en llegar tu mamá. No se como pudimos dormirnos.
- No te preocupes, mi madre viene hasta mañana en la noche, siempre que visita a la familia, se queda a dormir el sábado.
-De todas formas, ya tengo que irme es tardísimo y yo solo salí a comprar un sope. Mis papas han de estar bien enojados.
-Te acompaño. Permíteme vestirme
- No hace falta, si quieres duérmete. Yo puedo irme sola. (Mirándome, como diciendo- Nomás te atreves a quedarte. Hijo De La Chingada)
Me levante y recogí el pantalón del piso, después de dar una ojeada alrededor de la cama, decidí tomar una camisa del cajón, ya que la que traía puesta no supe donde quedo.

-De verdad. Si no quieres acompañarme, no es necesario. Yo puedo irme sola, además yo fui la que se vino a meter sin invitación.- Su tono de reproche, me sugirió que algo andaba mal, a pesar de ello decidí proponerle.
-Quédate, conmigo.
-¿Quedarme?
-Si - Su mirada se alegro y después fingió entristecerse por mí. - Yo que más quisiera. Mira ya te había dicho que estoy por casarme. Bueno no. Queremos vivir juntos.- Puse la cara de tristeza que correspondía y aunque en parte fingía, otra parte de mi sintió pesar y no me conforme con que ahí se acabara.
- ¿Pero nos seguiremos viendo?
- ¿Antes de casarme? Si. Dame tu teléfono y te llamo.
-Aquí no hay teléfono.
-¿En tu trabajo?- Busque la mochila de los útiles de mi hermana y anote el numero del taller, recordé el libro y con cuidado lo saque de entre los otros libros. Al verlo en mis manos, solicito- ¿Me regalas una bolsa de plástico oscura?
- Ahora la busco- Regrese con la bolsa y me pidió un poco de refresco. Nuevamente me recrimine por no ofrecérselo antes y fui a la cocina por el. Al volver ya tenia empacado el libro y bebió el refresco, yo recordé el disco y guardándolo en su funda se lo ofrecí.- Te lo regalo.
-Gracias, pero tienes que llevarlo tu. Se un caballero.
- Claro, dame la bolsa.
-Esta la llevo yo. Tampoco me gusta abusar.- Y salimos rumbo a su casa.

Pasaron como seis meses y cuando había renunciado a la esperanza de verla otra vez, un grito desde la oficina llego para alegrarme el día- ¡Noe, teléfono!- corrí a contestar y al escuchar su voz, mi alegría fue enorme y la de mi "Campeoncito", aun mayor.- Hola- La escuche decir- Adivina quien habla.
- La mujer mas bella y mentirosa del mundo- Respondí mientras veía cambiar sonrisas a mi patrón y su secretaria.
- ¿Por que mentirosa?
-Prometiste llamar y tardaste mucho
-Pero lo estoy haciendo.
- Eso compensa todo.
- Necesito hablar contigo, hay algo que debes saber- La alarma sonó en mi mente,¡Pendejo! ¡Mil veces pendejo! ¿Por que no use el condón?¡Me va a decir que esta embarazada!
-¿Donde te espero?
- ¿Puedes ir a mi casa?
-Si.
- ¿A las nueve?
- A las nueve.
- Procura no faltar.- El que me citara en su casa , me decía que ya podía olvidarme de otro agarrón sexual y hacia mas viable la idea del embarazo, por lo que el resto del día fue un sufrir continuo entre los interrogatorios de mi patrón y mis compañeros de trabajo y mi mal presentimiento.

Cuando dieron las seis, fui directo a la oficina para pedir autorización de bañarme ( los padres de mi patrón nos habían ofrecido, que nos bañáramos cuando quisiéramos, pero nunca habíamos aceptado)
-¿Bañarte?- pregunto mi patrón- Dile a esta chamaca que llame a diario- Bromeo con su secretaria- Por fin encontramos la manera de bañar a Noe.
Me di un baño a fondo y me rocíe con la loción que compre el lunes siguiente al encuentro con Marcela (Recuerdo la cara de felicidad de la cuñada de mi patrón , cuando le pedí me vendiera la loción. Al parecer ya estaba convencida de que no podría vendérmela) El trayecto se me hizo eterno y cuando llegue a su casa estaba sumamente nervioso, toque y abrió su madre, su cara de desconcierto al verme fue muy graciosa- Hola Noe, ¿Que haces por aquí?- me saludo
- Hola señora, quisiera ver a Marcela- A sus espaldas vi aparecer a Marcela explicando- Yo le pedí que viniera, tengo que entregarle sus cosas.
- ¿Y como le avisaste? Interrogo su madre con mirada suspicaz.
- Por telefono madre. Todavía no soy telépata- y dirigiendo su atención a mí- Que bueno que viniste, tengo mucho que platicarte.
- Pues pásalo, Marcela. Platiquen en la sala.
- Tu porque quieres enterarte de nuestros secretos, chiquita, pero no se va a poder- La broma pareció tranquilizarla y solo dijo.- Ándenle pues, pero no te tardes o se va a enojar tu marido.- Si me hubiera dado un chingadazo a media madre, no lo hubiera resentido tanto, ¿Marido? ¿Dijo marido? Y yo esperando que me hablara como un vil pendejo por largos seis meses , seis meses en pinché suspenso, queriendo repetir la faena y ahora me enteraba que se había casado.
Marcela decidió traer mis cosas y me pidió que no me fuera, que ahorititita salia. Mientras la esperaba salio uno de sus hermanos, con un cuate totalmente desconocido para mi, me miraron no muy amigablemente y guardaron silencio.- Hola.-Salude retador.
-Hola -saludo el desconocido- ¿Que "cosas" te debe Marcela?
-Que yo recuerde, un libro
-¿Que libro?- El pinché interrogatorio no me gusto y conteste-
-¿Eres periodista?
- Soy su marido, Wey.
-Se hubiera buscado uno mas inteligente.-entre bromeando y ofendiendo.
-¿Ya se conocieron? -Pregunto Marcela, acercándose- Mira el es Noe, un amigo de la secu y el es mi marido.- Nos presento, nos dimos la mano, aun tensos y ella me reclamo- Ya te oí lo que le dijiste, sangron.- y dirigiéndose a su marido- No le hagas caso, lo que pasa es que el siempre quiso casarse conmigo.
-Aha, como no.- respondí irónico- Tengo cualquier cantidad de años, prendiendo veladoras y tu llegas y te casas con ella.- Su marido sonrió y dijo- Ya ves. Yo prendía veladoras pero pa' quitármela de encima y no se hizo el milagro.-
- Ya payasos- tercio Marcela- ¿A poco no soy la mas bonita?
- Ahí te hablan, tu- Dije a su marido.
- Este.... ¿No oyeron el teléfono? Mejor voy a contestar- bromeo y añadió- Ahí te la encargo, mano. No platiquen mucho, porque todavía nos tenemos que ir a la casa. Y entro seguido del mamon de su cuñado.
-¿por que eres payaso?- Reclamo Marcela-
-Por vocación- respondí
-Toma - me ofreció una bolsa de plástico.- Es tu libro y una sorpresa.- Añadió misteriosa.
Tome la bolsa y la abrí. La sorpresa fue enorme a un lado del libro pude distinguir mi camisa perdida. La que ella usara aquella noche y que yo no pude encontrar por mas que busque, también pude observar un pequeño envoltorio de regalo y la mire inquisitivamente.
Ábrelo en tu casa y cuando estés solo, por favor. Significa mucho.
- La camisa. Platícame de la camisa.
- La metí en la bolsa cuando fuiste por refresco.- Sonrío traviesa y añadió - La use para dormir durante un mes. Hasta que decidí irme a vivir con el.
- Pensé que me ibas a notificar de tu embarazo.- Se río con total soltura. Su madre se asomo y pregunto- ¿Que les hace tanta gracia?
- Los embarazos ,Mama- Nos miro extrañado e insistió a su hija- Ya no te tardes, ya se tienen que ir a tu casa.
- ¿Te asusto la idea?
- Me ilusiono por un momento- confesé
- ¡Ay, como te quiero por tierno!
- ¡Ya! ¡Ya! tampoco te encajes.
- ¿De veras, te ilusionaste? ¿Te hubieras casado conmigo?
- Te lo pedí ¿No?- Asintió en silencio
-y lo pensé, pero creo que no funcionaria.
- ¿Algún día me vas a hablar de nuevo?
-Ojala no. tendría que ir mal mi matrimonio y no quiero que sea así, pero si algún día llego a llamar a alguien , será a ti.
Nos despedimos y todavía tuviste la sangre fría de llamar a tu marido para despedirme. Al llegar a la casa y ver la bolsa de plástico, mi madre y mi hermana preguntaron- ¿Que nos trajiste?-
-Leche y pan dulce- respondí.
- ¿Y en la bolsa?
- Cosas que tenia en el taller. Fíjate que allá estaba la camisa gris.-¿Ya ves? y tu queriendo encontrarla aquí. Si no pierdes la cabeza ,porque no se puede. De veras contigo.
A media noche saque el regalo y lo abrí. Aun sin desdoblar la suave tela, supe lo que tenia entre mis manos. Eran las pantaletitas que traías puestas aquel sábado inolvidable.

Han pasado 25 años desde entonces y nunca me buscaste, eso me hace saber que tu matrimonio es lo feliz que deseabas y el haberte visto hace unas semanas caminando en compañía de tu madre, por las calles de tu pueblo, con esa belleza tan madura, me dio una satisfacción enorme al saberme parte de tu pasado.
19 marzo 2008.

NOTA: Los nombres y algunos detalles han sido cambiados, para respetar el anonimato de sus protagonistas.

Se Feliz.
19 marzo 2008.


3 comentarios:

Sophie Prym Ripstein said...

ORALE, JAJAJA, ESOS GAJES DE LA VIDA... SOLO QUEDA RECORDAR, APRENDER Y VIVIR, JEJEJE YA QUE....


INTERESANTE RELATO. PUES, SOLO QUERIA PASAR POR AQUI PARA SALUDAR, ESPERO ESTE MUY MUY BIEN, NO SE SI TUVISTE VACACIONES AHORA, SI FUE ASI, OJALA LAS HAYA DISFRUTADO, YO LO HICE PERO AHORITA ME ESTOY DERRITIENDO CON ESTE ENDEMONIADO CALOOOOR!!

JEJE, CUIDESE!!

OLED said...

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deborahadaza said...

uuuuuu q se siente señor? tristeza? rareza? meláncolia de seguro...


y que bien lo escribe usted.

pd.jamás pensé q me visitaras, saludos